Para cerrar este primer año me gustaría plasmar por aquí algunas de mis experiencias (tanto buenas como no tan buenas) y algún dato que otro más.
De la primera cosa
que recuerdo es del tremendo aburrimiento que sufrí en silencio durante el
primer semestre a causa de tener demasiado tiempo libre. Yo venía de un grado
superior de la misma temática y, por suerte o por desgracia, me convalidaron
bastantes asignaturas. Tantas que esto me permitió acudir a clase únicamente
cuatro horas a la semana. Por una parte pensaba lo afortunada que era al tener
todo ese tiempo libre, pero por otra me estaba dando cuenta que me perdía algo.
Me di cuenta de que me estaba perdiendo el hecho de compartir esas primeras
experiencias en la universidad junto a mis compañeras, aspirar ese ambiente de
estrés estudiantil que hay cada año y, aquello que más me fastidió, poder
conocer a fondo a mis compañeras. De esto pude darme cuenta durante las clases
de música, (las cuales eran muy divertidas, por cierto) que a medida que
pasaban los días había un buenrollismo creciente increíble entre todas ellas. Por suerte yo no estaba sola, mis amig@s del grado
superior también estaban conmigo. Pero se notaba que habían dos bandos, “los de
módulo” y ¿”los no-de módulo”? No sé cómo explicarlo, pero se notaba una
división.

Iniciado el segundo
semestre hubo un gran cambio en mi horario, en mis preocupaciones, mis nervios,
mi repertorio de asignaturas y mis relaciones en clase. Las horas en el centro
aumentaron considerablemente, las preocupaciones y nervios por trabajos y
deberes acrecentaron, y las relaciones con mis compañeras mejoraron.

Resumiendo este
curso, se podría decir que me he llevado algo significativo de cada asignatura
(me he tomado un par de libertades: añadir algo de cada una y, además, nombrarlas como lo hacíamos entre
compañeros):
De Catalán, que aún
me queda mucho camino para saber pronunciar las vocales y que debería ver más
Tv3.
De Música, que debería
animarme a aprender guitarra como toca y no de forma autodidacta. Siempre me ha
gustado la música, opino que tengo oído pero no he tenido el valor de apuntarme
a clases a causa de miedos e historias varias. Esto me ha dado fuerzas y quién
sabe si algún día…
En cuanto a las dos asignaturas de Inglés, que es un
idioma imprescindible y que debo seguir aprendiendo. Antes de empezar ambas
asignaturas pensaba que mi nivel era normal, que podría defenderme sin
dificultad en inglés. Me he dado cuenta de que eso no es así y que “I speak
indio” todavía.
Sobre Lectoescritura,
que un garabato escrito en papel puede estar diciendo más que unos deberes de
cuadernillos Rubio y, ahora más que nunca, que cada niño es un mundo. Además,
algo que hemos podido presenciar todos es que el hecho de exigir y ser estricto
no es propio de malos profesores, sino de aquellos que quieren exprimir nuestra
mente porque saben que podemos dar más de nosotros. Eso es tener fe.
Acerca de
Sociología, que no todos los profesores tienen los mismos criterios de
corrección y que, además, pueden ser sumamente alternativos y rápidos. A pesar
de este “regular” recuerdo, es aquí donde he podido absorber contenidos más
afines a mí. La teoría impartida, aunque no el ejemplo, ha podido ampliar mis ideas sobre
la lucha en esta sociedad, sobre los derechos que tenemos tanto adultos como
niños, repasar qué ocurrió en la historia y por qué son las cosas como son.
En cuanto a Models,
esta asignatura ha podido captar mi atención total, ya sea porque fue un repaso
de lo que aprendí en el grado superior o porque es algo que se puede “palpar”
en nuestro día a día.

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